Haiku-Dô

kokoro-shin

Kokoro/shin: corazón-mente-sentimiento

Haiku Dô Medellín quiere ser un lugar de encuentro o un punto de contacto para todas aquellas personas que durante el viaje de sus vidas hayan descubierto esta joya un tanto oculta y evasiva que es el haiku.

Muchos caminos recorren incluso las tierras profundas y simples del haiku. Sin afán de cuestionar o poner en duda el valor de cada uno de ellos, queremos definir el nuestro como un , es decir como una vía espiritual.

El haiku no es patrimonio exclusivo del zen ni de ninguna de las ramas del budismo. Su espíritu-corazón (shin) es tan antiguo como el aleteo de las mariposas o como el camino sin huellas de las nubes. Aunque nació en Japón y su color, textura y musicalidad le deben casi todo a la milenaria y rica cultura japonesa, hace ya más de un siglo ha comenzado a ser un patrimonio universal.

Nadie, con un mínimo sentido de poesía y verdadero amor por esta tierra, podría reclamar su propiedad exclusiva. Simplemente es una joya que todos pueden cargar y lucir, pero que quizá no siempre brille con igual intensidad. En la calidad de ese brillo misterioso subyace la fuente de todo verdadero arte. Descubrirla es el reto que todo haijin (escritor de haiku) debe asumir en su búsqueda y encuentro con el haiku.

A diferencia de otras artes e incluso de otras formas de poesía, el haiku puede ser directamente y por si mismo una vía espiritual, un camino de autoconocimiento y de despertar interior. Elegir esta vía como la propia, entre tantas otras posibles, fue lo que convirtió a Matsuo Basho, poeta y monje zen, en su “fundador”. Después de él, también serán sus “fundadores” todos aquellos caminantes dispuestos al despojamiento, a la renuncia y al abandono de cualquier provecho o prestigio en este mundo transitorio, flotante, en constante transformación.

Haiku Dô es el camino de la contemplación de la belleza que siempre está frente a nuestros ojos, del testimonio del presente, del arrobo con lo que es tal como es, de la celebración de lo no separado.

Haiku Dô es una vía mística, es decir, un camino que permite ir más allá del “yo”, una vía de liberación, de unión con lo sagrado, con lo divino que no está en otro mundo, que habita en cada mota de polvo, en cada átomo o partícula de este grandioso universo en que existimos.

Haiku Dô es la vía de la gratitud y del amor por todo lo que existe.

Haiku Dô es el camino más corto para acercarse al Vacío.

Corresponde a cada uno decidir cuando dar el salto.

monje